"Cosas sencillas vida sencilla"
No hace falta luchar, las palabras a veces son tu mayor arma.
martes, 11 de marzo de 2014
Segundos
Prologo.
Segundos.
Tengo los ojos cerrados, pero en la oscuridad miro al frente. Siento mi cabeza apoyada en mis manos. Suspiro para ver si logro volver a respirar, pero no logro nada. Es como si estuviese muerto. Intento abrir los ojos, pero no lo hago, solo levanto la cabeza y la oscuridad se torna rojiza. Entra mucha luz, casi puedo ver entre mis parpados. No noto la brisa, pero se que fuera hace un buen viento caliente. Intento abrir los ojos, pero solo logro una calada de aire seco. Tengo la garganta seca, me duele al tragar, pero tengo las manos congeladas, no por frió, si no por miedo.
Cierro los puños y me golpeo despacio en mi frente, logro abrir un poco los ojos, la luz se cuela y rápidamente los cierro y por fin respiro. Sigo vivo, parece que el nudo que tengo se desata, pero aun me cuesta ver. Giro la cabeza hacia un lado, tal vez derecho, me siento mareado, me gustaría parar y salir, para no tener que volver. Tengo mucha presión, para fallar.
abro los ojos por fin, al mismo tiempo que logro tomar otra calada de aire, y al mismo tiempo beber un poco de agua. Esta fría, lo necesito.
Dejo caer la botella al frente.
Abro la visera y ese aire caliente se cuela. No debí hacer eso.
El sudor se forma con gotas gordas que rápidamente se escurre por mi frente.
Los coches de mi lado me miran, tal vez lleve parado uno o tres semáforos. Me tiembla la mano, a pesar de que la tenga apretada en el manillar. Miro hacia la izquierda, buscando una sombra, pero solo veo coches y más edificios. El sol quema más que antes, es como si estuviese desnudo frente al sol. El sudor cae por mi rostro a pesar de que tenga el casco puesto.
El semáforo para los peatones empieza a parpadear. Esta vez tengo que acelerar, no puedo quedarme aquí ni un segundo más. Miro a la derecha buscando una salida rápida, pero el hombre de su todo terreno me mira con rabia, como si supiese lo que había hecho, tengo miedo. Cierro los ojos y bajo la visera.
Se pone rojo para los peatones, es cuestión de apenas unos segundos y podré marcharme de esta ciudad y no volver nunca más. Antes de que se ponga verde, pero solo unas milésimas antes, arranco la moto con tanta fuerza que noto mi cuerpo moverse hacia atrás, pero me agarro con fuerza, la abrazo con la pierna y cruzo la calle hasta llegar al siguiente semáforo que esta en verde. Solo me a dado tiempo de parpadear una vez, las gotas de sudor se han evaporado y mi corazón ha dejado de latir. Intento levantar la visera un poco para que el aire se cuele, pero solo logro que el morro de un camión se cuele por el casco.
No logro notar nada, solo mi cuerpo ligero. Creo que estoy volando o algo así, tal vez muerto. No debo estar equivocado, pero de pronto noto el golpe, por algún momento dado he perdido el casco, me he dado cuenta cuando, empiezo a ver restos de mi cabellera por el asfalto caliente. Tengo mucho sangre fuera de mi cuerpo. Me arde, cierro los ojos y deseo que todo acabe.
jueves, 20 de febrero de 2014
The dead shade
The dead shade/ La sombra muerta.
¿Cómo empiezas un poema?
No tengo una respuesta, nunca he logrado crear un poema.
¿Cómo vences al enemigo que por su defensa destruye su planeta?
Por desgracia, tampoco tengo palabras para ello.
¿Qué métodos de tortura usaban contra ti?
No me gusta hablar de ello, solo recuerdo estar atado en una pared. No me dejaron sentar durante días, tenía que estar de pie, tuve que hacer mis necesidades encima y prácticamente me daban de comer una vez al día, una especie de carne, que posiblemente estuviese en descomposición. La pared estaba fría, y por ella caía agua que de vez en cuando la electrificaban, para así lograr que yo hablase, pero no lo han logrado. Me amenazaron con cortarme mis miembros y darlos a los perros, pero solo se quedo en un farol. Reconozco que en esos momentos solo deseaba hablar, pero guarde mi cobardía. Las últimas semanas, me tumbaron, pero no para que pudiese descansar, me ataron igualmente y con un cable enrollado en cada dedo de mis pies me daban pequeñas descargas, al tercer día pensaba que había perdido los pies. Me pegaron en la cara de tal forma que solo podía abrir un poco el ojo izquierdo, diría que solo veía un diez o menos por ciento. A falta de un día de que llegase el equipo de rescate, me pusieron un paño caliente sobre la cara. Me relajo un poco, ya que tenía frió y solo así me izo olvidar el miedo por pensar que había perdido los dos pies. Pero la tranquilidad se vio interrumpida de una forma extraña, tal vez me echasen agua en la cara de tal forma que notaba como si mi cabeza estuviese dentro de un cubo de agua. Se que no era así por que seguía atado en la cama. Y por fin llego el equipo de rescate.
¿Te ves preparado para volver al frente?
...Haga frío o calor del peor de los desiertos, por mis cojones yo, volveré para asesinar a cada uno de esos hijos de puta, Señor.
Nos amenazan con una invasión, y traen animales de otras galaxias. Nos amenazan con armamento de sus planetas, pero nos atacan con armas inferiores. Nos ven débiles, pero no conocen el odio del hombre.
Se creen malos, la verdad ellos a nuestro lado son corderos. ¿Cómo vences a un enemigo que se esconde y destruye su propio planeta para no ser sometidos a esclavos? Solo se que viven, y no será por mucho tiempo.
¿Cómo empiezas un poema?
No tengo una respuesta, nunca he logrado crear un poema.
¿Cómo vences al enemigo que por su defensa destruye su planeta?
Por desgracia, tampoco tengo palabras para ello.
¿Qué métodos de tortura usaban contra ti?
No me gusta hablar de ello, solo recuerdo estar atado en una pared. No me dejaron sentar durante días, tenía que estar de pie, tuve que hacer mis necesidades encima y prácticamente me daban de comer una vez al día, una especie de carne, que posiblemente estuviese en descomposición. La pared estaba fría, y por ella caía agua que de vez en cuando la electrificaban, para así lograr que yo hablase, pero no lo han logrado. Me amenazaron con cortarme mis miembros y darlos a los perros, pero solo se quedo en un farol. Reconozco que en esos momentos solo deseaba hablar, pero guarde mi cobardía. Las últimas semanas, me tumbaron, pero no para que pudiese descansar, me ataron igualmente y con un cable enrollado en cada dedo de mis pies me daban pequeñas descargas, al tercer día pensaba que había perdido los pies. Me pegaron en la cara de tal forma que solo podía abrir un poco el ojo izquierdo, diría que solo veía un diez o menos por ciento. A falta de un día de que llegase el equipo de rescate, me pusieron un paño caliente sobre la cara. Me relajo un poco, ya que tenía frió y solo así me izo olvidar el miedo por pensar que había perdido los dos pies. Pero la tranquilidad se vio interrumpida de una forma extraña, tal vez me echasen agua en la cara de tal forma que notaba como si mi cabeza estuviese dentro de un cubo de agua. Se que no era así por que seguía atado en la cama. Y por fin llego el equipo de rescate.
¿Te ves preparado para volver al frente?
...Haga frío o calor del peor de los desiertos, por mis cojones yo, volveré para asesinar a cada uno de esos hijos de puta, Señor.
Nos amenazan con una invasión, y traen animales de otras galaxias. Nos amenazan con armamento de sus planetas, pero nos atacan con armas inferiores. Nos ven débiles, pero no conocen el odio del hombre.
Se creen malos, la verdad ellos a nuestro lado son corderos. ¿Cómo vences a un enemigo que se esconde y destruye su propio planeta para no ser sometidos a esclavos? Solo se que viven, y no será por mucho tiempo.
domingo, 16 de febrero de 2014
Hace bastante tiempo que no he vuelto a escribir.
Hace bastante tiempo que no he vuelto a escribir, hoy es jueves y casi estamos terminando la semana y aún no he encontrado la felicidad. A pesar de que sea la primera semana del mes, ya me empieza agobiar las cosas del día a día. Las facturas de la casa, como la luz, el teléfono y mis otras cosas para mí.
Hoy Viernes parece que me he levantado con un poco más de humor, me he pesado y recuerdo que hace unos días pesaba un poco más. Tal vez el jugar frente el televisor con mi nueva vídeo consola Oyy U me este haciendo bien. "Hace bastantes días que no me levanto con una sonrisa". Tal vez sea este sofá. Llevo bastantes días durmiendo en el, quizás sea mejor que me vaya comprando otro.
Tengo una pequeña deuda, cosa que no se me quita de la mente, me llaman todos los días, tal vez se cansen, ya que no hago caso. Espero que lo hagan, ya no aguanto más.
Sábado. Llevo viviendo en el caos, más de media vida, tengo una pequeña parte de mí que desea morirme ya, pero la otra sabe que si lo hago, no podré vengar a las personas que no piensan en mi. Creo que todos son egoístas y los que no lo son, son aquellos que piensan en mi. Grandes personas, por cierto.
Desearía, no sé, una familia. Pero por otra parte, me siento mejor sola, prefiero vivir sola, no tener a nadie, pero mi desgracia es que debo ocuparme de más personas. Pero realmente me agrada vivir sola, no tener que preocuparme por otra persona que depende de mi.
También desearía una cosa, algo que no podré tener, dinero en la cuenta bancaria de por vida, de esa forma no tendría que levantarme a trabajar y ni tendría que volver a ver a nadie. Sería cien por cien libre.
Domingo, es un día como otros tantos, que pretendo hacer? Las cosas para que cambien hace falta empujarlas, por que la magia aunque se que existe, a veces pienso que me ha abandonado. "Mami" siempre me decía que eramos una familia de brujas y brujos, creo en ellos, pero hoy nuestros espíritus me han abandonado.
Debo crear un palacio rosa, debo crear las paredes y las columnas, aun que la trasformación sea despacio, tendré mi lindo palacio rosa.
Lunes, me levanto con un fuerte olor a muerto, tal vez sea yo, no sé si vivo o muero. Recuerdo a mis queridos familiares, como ya habré pensado, les extraño. Eran todo para mi, pero aunque estén muertos, puedo hablar con ellos. Les oigo cada noche, como se acercan a mi y me dicen: eres la mejor, la niña más buena y guapa.
Estamos a final de mes, las cosas van mal, muy mal. Estoy al limite, ayer con mi ultimo crédito que pude pedir, me compre un pequeño cuchillo de caza, no me dejaban comprarme un arma, y tampoco quería. Tengo la casa limpia, a pesar de tener la basura por todas partes, no quiero manchar las paredes blancas (amarillas) de rojo.
Estoy al limite y podría no estarlo, pero la cosa es grande y pequeña a la vez. Mi deseo es que la cosa grande se muera y la pequeña sea mía. Y así seré feliz. Las cosas son como son, la carta que escribí el otro día no llego a ningún lado, tampoco es que la haya enviado.
Miércoles, último día de mes y mi último día de que deba devolver todo el dinero de los prestamos. No tengo nada. Solo un cuchillo que compre el otro día, debo dar fin a mi vida, pero las cosas pequeñas a veces debe aprender sobre las palabras que he dejado hoy. Espero que la responsable de mi muerte, mi hija, se entere de que siempre ha sido una egoísta. La odio, pero siempre deseare que sepa esto: debí no amenazar con tirarme, si no tirarte y no mirar atrás. Ahora las cosas serían diferentes
PD: hace bastante tiempo que no he vuelto a escribir...
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